Entre Avenida de Mayo y Formosa

“Sólo pedimos que las leyes sean cumplidas”, dice Andrés, representante del pueblo Qom, con una voz muy serena, pero con la mirada perdida. Los integrantes de este pueblo, mal llamados Tobas, llevan casi cinco meses acampando en la esquina de Avenida de Mayo y Lima, junto al monumento del Quijote de la Mancha, reclamando las tierras que les fueron usurpadas en La Primavera, Formosa.

El conflicto comenzó el año pasado cuando Gildo Insfrán, gobernador de esa provincia, les dio a los Qom un plazo de diez días para que abandonaran sus tierras. El motivo: construir una facultad. Los representantes del pueblo decidieron pedir ayuda a otras autoridades de su provincia, pero no fueron escuchados.

“Decidimos cortar la 86”, explica Andrés refiriéndose a una de las rutas más importantes de Formosa. Y de esa manera instalaron un campamento atravesando la ruta. La reacción inmediata de las autoridades fue enviar al Instituto Nacional de Asuntos Indígenas para negociar, pero no se llegó a ningún acuerdo. “No queremos que nos muden, queremos nuestras tierras. Somos agricultores y esas tierras son nuestra vida”, dice Andrés y luego hace una pausa. Sus ojos son grandes y negros y sus pestañas muy largas. Mira las carpas donde duermen más de veinte familias. Algunas niñas juegan a un rompecabezas y a lo lejos un hombre toca el charanguito. “Lo difícil es cuando llueve, pero conseguimos unas maderas para apoyar las carpas”, afirma mientras señala las precarias viviendas.

El conflicto llegó a su máxima tensión el 23 de noviembre del año pasado, cuando fueron atacados y reprimidos en la ruta. Sus pertenencias fueron quemadas incluyendo sus documentos. Las mujeres fueron heridas y Mario y Roberto López (hermanos Qom), fueron asesinados a golpes. “Eran muy mayores -explica Andrés- y no tuvieron fuerzas para defenderse”.

El 23 de este mes se cumplen cinco meses desde que vinieron a Buenos Aires a luchar. Los Qom reciben ayuda de la gente que se acerca a regalarles ropa, frazadas, comida, mientras
esperan ser atendidos por la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner quien todavía no ha accedido a escucharlos.

El cielo está gris y la noche empieza a caer. El charango sigue sonando de fondo, El hombre lo aprieta fuerte contra su pecho. Algunos jóvenes se empiezan a acercar, Andrés los mira. “Todo sueño empieza con una idea…”, dice sonriendo.

Belén Redondo. 4

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