Las cenizas en la línea sur: menos recursos, más necesidades

En muchas ocasiones los que más necesitan, son los que menos posibilidad de voz tienen. Cuando ocurrió la erupción del volcán Puyehue y la posterior caída de cenizas, el centro de la escena estuvo puesto en las zonas turísticas. Pero poco se hablo de los productores rurales que habitan la línea sur, quienes no poseen la mejor infraestructura, por lo que estas eventualidades complican su forma de vida. Tanto el gobierno nacional como provincial, han enviado ayuda económica para que afronten esta situación.
Los pueblos de la línea sur están conformados por la localidad de Pilcaniyeu, Jacobacci, Maquinchao, Aguada De Guerra Los Menucos, Sierra Colorada, Ramos Mexia y Valcheta. La mayoría de la gente que habita en esas tierras son productores agropecuarios. La caída de la ceniza ha provocado que los pastizales de los cuales se alimenta el ganado queden cubiertos de ceniza, gran parte inaccesible para su ingesta. Uno de los más afectados fue el bovino, ya que consume pastos de baja altura y la mayoría quedaron sepultados. En las zonas en las cuales ha llovido, como es el caso de Pilcaniyeu, se encontró mucha ceniza pegada en la vegetación y esto podría afectar aún más la disponibilidad del forraje.
Frente a esta situación, desde el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), han recomendado ir acostumbrando a los animales a consumir alimento balanceado. No es fácil esta transición, ya que se debe educar al ganado para que acepte esta nueva alimentación, por eso hay que alternar con una parte de forraje para que no cause indigestiones. Los productores, para poder seguir este plan, requieren de un gasto extra. El gobierno nacional ya ha enviado 3,3 millones de pesos para los afectados.
Los estudios realizados en el INTA han determinado que las cenizas no son tóxicas, sin embargo pueden traer complicaciones y es necesario resguardar al ganado en corrales. Los animales se ven desorientados ante esta situación, por eso se recomienda no dejarlos sueltos en el campo abierto. El viento puede provocar que las cenizas entren en los ojos provocando irritación y, en casos extremos, ocasionar ceguera. La ingesta de pasto con los restos volcánicos puede causar problemas digestivos. Desde el área de extensión del INTA se está apoyando con información a los productores y brindando asistencia tanto telefónica como personalizada.

Emiliana García 5 – L.K. 5

-Nota principal: Bariloche: nuevo paisaje tras las cenizas

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