En Chile se abre el debate sobre el lucro en la educación

El conflicto estudiantil en Chile habilitó un debate mediático y académico que problematiza las búsquedas lucrativas de las universidades privadas, arrastrando la discusión a temas sobre las desigualdades sociales que reproduce el sistema educativo y la calidad de la enseñanza pero en este debate es difícil rastrear opiniones que jaqueen la no gratuidad del sistema.

Los estudiantes universitarios, agrupados en  la Confederación de Estudiantes de Chile (CONECH),  se encuentran en plena pugna con el Gobierno de Sebastián Piñera por las falencias de un sistema educacional que arrastra sus principales características del régimen pinochetista. A más de tres meses de la primera movilización, en la madrugada del viernes fue asesinado Manuel Gutiérrez, un joven de 16 años que estaba participando del paro nacional convocado por la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), en respaldo a los reclamos estudiantiles. El sistema universitario chileno es casi monopolizado por el sector privado, donde el Estado sólo tiene una participación del 25 por ciento. La CONECH reclama, entre otras cosas, que el Estado incremente la inversión pública en educación y que deje de subvencionar a las universidades que poseen fines lucrativos.

La discusión sobre el lucro en la educación chilena conduce a pensar la segregación educacional de la que es víctima cierta parte de la población estudiantil. El economista del Centro de Estudios Públicos (CEP) Harald Beyer, representante de pensadores que apoyan la finalidad lucrativa,  postula que suprimir la maximización de ganancias no garantizaría la integración porque varias instituciones dejarían de funcionar, lo que generaría un “impacto por el lado de la cobertura y el tamaño del mercado”, ya que la mayoría de los estudiantes chilenos concurren a universidades donde “su vocación sin fines de lucro es discutible”.

El vicepresidente del Senado chileno, Juan Pablo Letellier, representa una voz disidente a la de Herald Bayer, al oponerse a la mercantilización de algo “tan relevante como es la formación de los chilenos y chilenas”. El senador publicó un artículo en el diario chileno La Nación donde denuncia que con la mera maximización de utilidades  pasan a segundo plano “valores como la solidaridad y la integración, inherentes a un modelo educativo no discriminador que pretenda equilibrar las desigualdades sociales”. Y agregó: “Estudios  comparados nos indican que  el lucro va en desmedro de la calidad educativa y opera mayoritariamente en los sectores vulnerables de nuestra sociedad, donde de manera más urgente se requiere un sistema integrador”.

En el marco de este debate hay otros relatos que incorporan el tema de la calidad en la educación, desvalorizando las bonanzas o desventajas que trae aparejado el lucro.  Ricardo Paredes, catedrático de la Universidad de Chile,  postula que la búsqueda de ganancias en la educación universitaria no “tiene nada que ver con la calidad” y afirma que hay muchas universidades con fines de lucro que tienen mejores estándares que algunas entidades estatales.

En respuesta a esta mirada, la periodista chilena Carolina Tohá ha marcado, en un artículo publicado en el diario La Tercera, que debido al lucro han sido atraídos al sector educativo “empresarios inescrupulosos que han desarrollado prácticas comerciales, pedagógicas y de selección de alumnos contrarias a los más elementales principios de una buena educación”

Las universidades más reconocidas del mundo, como Harvard, son proveedores privados de educación pero son instituciones no lucrativas. Carolina Tohá remarca en su publicación que “un privado puede pagar buenas remuneraciones y tener excedentes sin ser una organización con fines de lucro. Lo será si esos excedentes se reparten entre los dueños”.

Pero en este debate no aparece la discusión sobre la búsqueda de la gratuidad en el sistema educativo y las consecuencias negativas de esta falencia. En una entrevista al diario Página 12, el economista y profesor de la Universidad de Chile Marcel Claude, postuló que el Banco Mundial ha señalado que “cuando un estudiante chileno se gradúa y sale al mercado laboral carga con un endeudamiento equivalente al 174 por ciento de su sueldo anual”. Se estima que cada estudiante se gradúa con una deuda promedio de 40 mil dólares. En la misma entrevista,  Marcel Claude señala que “el 40 por ciento de los estudiantes que no termina la universidad queda endeudado y sin título”.

A.U/L.O 06

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