Voluntariados juveniles: el caso del Centro Ana Frank

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El Centro Ana Frank se inauguró en Buenos Aires en el año 2009 y funciona desde entonces en la calle Superí 2647, en el barrio de Belgrano, como un museo interactivo. La institución es la primera en Latinoamérica y sigue los principios del centro fundador que se encuentra en Amsterdam.

En el museo se realizan muestras itinerantes y permanentes, y se recibe tanto a visitantes particulares como a grupos escolares, con independencia de las creencias religiosas.

Una de las características del Centro es que se dedica a la formación de guías jóvenes que son los encargados de realizar las actividades. Los voluntarios tienen entre 15 y 25 años y participan con el fin de construir una pedagogía para la memoria. Reciben a miles de visitantes y transmiten un mensaje fuerte y claro: nunca más.

A lo largo de sus dos años de existencia se han capacitado más de 300 guías que participan de forma permanente.

El rol del guía requiere estar comprometido con la posibilidad de compartir un espacio de profundización sobre la historia de Ana Frank, una de las tantas víctimas del Holocausto, que pasó a la historia por el diario íntimo que escribió y en el que dejó constancia de los dos años durante los cuales se ocultó, junto con su familia, de la persecución nazi. En el Centro se ponen en escena los puntos en común existentes entre la experiencia del Holocausto y la última dictadura militar en Argentina, en defensa de la memoria y de los derechos humanos.

“El testimonio de Ana Frank nos obliga a cuestionarnos sobre la discriminación y nos sigue inspirando a difundir la importancia de los derechos humanos en nuestros días” es el lema de la institución dirigida por Héctor Shalom.

Mariano Castañeda comenzó a ser guía en agosto de 2009 y hoy es coordinador de otros jóvenes que se acercan a la institución con un mismo objetivo: difundir los valores del Centro.

ACV News (ACVN): ¿Cómo es la experiencia de guiar?

Mariano Castañeda (MC): Es un encuentro que dura dos horas aproximadamente entre el guía (o un grupo de guías) y, en general, un grupo de adolescentes. Es muy importante que se genere cierta confianza entre los chicos y el guía, de modo que les permita a los chicos soltarse y tomar la visita al Centro como una experiencia de aprendizaje dinámica, en la que tienen que estar atentos, comprender, participar, animarse a hacer preguntas. Es interesante que los visitantes conzcan la historia de Ana Frank contada por un joven, que en mi caso, a veces tengo 3 ó 4 años más que los propios chicos. En lo personal, me gusta mucho ser la persona que tiene la responsabilidad de la educación de jóvenes, aquel que les tiene que transmitir un mensaje que yo considero positivo. Por eso lo tomo como una gran responsabilidad.

ACVN: El Centro de Ana Frank abarca las temáticas del Holocausto, la última dictadura militar en Argentina y los derechos humanos hoy. ¿Cuál es el mensaje que intentan transmitir?

MC: Son varios los mensajes que mostramos desde el Centro, y todos son igual de importantes. A partir de la historia de Ana Frank, intentamos mostrar la privación de libertades y derechos a otros seres humanos. La discriminación, con excusas religiosas, raciales, ideológicas, etc. llegó a provocar más de un genocidio. Estos se repitieron en la historia de maneras distintas. Detectar y denunciar este tipo de sucesos es un primer paso para evitar que se repitan. Por otro lado, desde el Centro, mostramos que también hubo gente que resistió, que se opuso, que luchó, para impedir que estos hechos los avasallaran. Y ese es otro mensaje positivo, sumado a la esperanza de creer que las cosas pueden mejorar, pero con el trabajo de todos los días, luchando en contra de la discriminación.

ACVN: ¿Por qué te comprometiste con el proyecto?

MC: En un principio, me comprometí con el proyecto ya que tiene mucho que ver con la carrera que estoy estudiando en la facultad, Historia. Siempre me pareció muy lindo poder trabajar en contacto con los chicos. La educación siempre es algo que me interesó y ésta era una manera de acercarse y sumar mi granito de arena. Con el tiempo, además, me fue atrayendo el hincapié del Centro en la defensa de los derechos humanos y en la desnaturalización de la discriminación. Estos temas se trabajan a través de distintas muestras que realizamos.

Me parece muy linda la experiencia cuando, como guía, sentís que a los chicos les sirvió la visita, que la aprovecharon, que la disfrutaron. Eso lo podés notar en distintas cosas. A veces en el tipo de preguntas que te hacen, en el interés que ves que tienen, o simplemente en un genuino aplauso al final o en un “gracias”.

Montserrat Cairol – Gisele Comatto 2

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