Redes sociales y política: los casos recientes en el mundo

Las redes sociales son aprovechadas cotidianamente para compartir imágenes y videos con familiares y amigos, pero –como ha quedado demostrado en los últimos tiempos- pueden tener además un poder importante como herramienta de movilización política. A continuación, un breve repaso de levantamientos populares recientes en los que las nuevas plataformas de comunicación por internet cumplieron un rol central.

El 17 de diciembre pasado, un joven de 26 años llamado Mohamed Bouazizi se prendió fuego en la ciudad de Sidi Bouzud, en Túnez, cuando las autoridades de su ciudad le impidieron vender verduras sin permiso. Este hecho aislado fue el detonante de múltiples manifestaciones contra el gobierno en una país que ya estaba sensible a causa de actos de corrupción develados por algunos cables de Wikileaks.

Los ciudadanos contaron los que ocurría en las marchas –que fueron reprimidas por la policía- a través de Twitter, y subieron fotos y videos a Facebook y YouTube, respectivamente. Esto hizo que el descontento social creciera y nuevos actores se plegaran a la que se llamó “Revolución de los jazmines”, que culminó con la renuncia del presidente Zine El Abidine Ben Alí  el 14 de enero de este año, tras haber permanecido 23 años en el poder.

A su vez, inspirados por lo ocurrido en Túnez, en las calles de El Cairo y otras ciudades de Egipto comenzó el 25 de enero una manifestación organizada a través de Facebook que fue calificada como “El día de ira”, en la que se exigió la renuncia del presidente Hosni Mubarak, quien gobernaba desde 1981.

Wael Ghonim, un empleado de Google, se convirtió en la cara visible del levantamiento al crear el grupo de facebook “Todos somos Khaled Saeed“, en homenaje a un jóven asesinado por la policia egipcia en 2010.

En una entrevista con la cadena estadounidense CNN, el ingeniero de 28 años aseguró que cada video allí subido era vuelto a publicar en más de 60.000 “muros” de la red social y visto por cientos de miles de personas, lo que permitió que se convirtiera en el espacio desde donde se coordinó buena parte de las manifestaciones que lograron la renuncia de Mubarak

Por su parte, en el viejo continente también se hizo oír el descontento de la población con la ayuda de internet, y su más claro ejemplo es lo sucedido en España hace unos meses. Allí, la noche del 15 de mayo unos 200 manifestantes, impulsados por mensajes y convocatorias por la web, se reunieron en la Puerta del Sol, en Madrid, para reclamar cambios sociales y políticos.

Tras ser desalojados por la policía cuando intentaban levantar una carpa en ese lugar emblemático de la capital ibérica, llamaron a una marcha para el día siguiente a través de Twitter, Tuenti y Facebook. Esa jornada hubo cerca de 20.000 manifestantes, en su mayoría jóvenes sin empleo, que hicieron escuchar sus quejas.

Este movimiento, llamado “15-M” o “los indignados”, se reprodujo por todo el país con ejes centrales en Barcelona, Bilbao, Granada, Sevilla y Valencia. Por esa razón, ante las elecciones municipales que se realizaron el domingo 22 de mayo, “los indignados“ decidieron romper la veda electoral y llamaron a volver a llenar la plaza el sábado anterior a los comicios.

Tras varios días en los que perdió intensidad y convocatoria, su reclamo recobró fuerza luego de que la policía se enfrentara con ellos en la plaza central de Barcelona. La represión, difundida por las redes sociales, reanimó al movimiento de protesta, que parecía entonces condenado a la extinción.

Luego de ver las imágenes del forcejeo entre policías y manifestantes en sus computadoras, centenares de personas se acercaron a diferentes plazas de toda España para expresarles su solidaridad.

Sin embargo, al pasar los días la protesta se apagó y el 2 de agosto el Ayuntamiento de Madrid y el Ministerio del Interior decidieron el desalojo de los últimos 30 manifestantes que mantenían su acampe en el kilómetro cero de la capital española.

En tanto, el malestar social también tuvo su expresión 2.0 en Londres, en donde el 6 de agosto se produjo un estallido de violencia causado por el asesinato de Mark Duggan, de 29 años y padre de cuatro niños, quien fue baleado por la policía el jueves 4 de agosto en un incidente confuso.

Este evento causó un estallido de violencia se extendió a varios barrios e incluso a las ciudades de Birmingham, Liverpool, Leeds, Manchester y Bristol, en parte, gracias a la ayuda de las mismas herramientas virtuales utilizadas por los manifestantes africanos y españoles.

Los ingleses además hicieron uso del chat que comparten los usuarios de los celulares BlackBerry, ya que éste cuenta con una sistema de codificación que no deja rastro y dificulta así el trabajo de la policía para localizar el origen de los mensajes que incitaban la revuelta popular, que incluyó saqueos e incendios de varios edificios.

En resumen, estos cuatro casos son una clara evidencia del crecimiento de la relación cada vez más cercana entre redes sociales y la vida pública. Son ejemplos un nuevo tipo de participación política, que nace de la mano de las nuevas tecnologías.

F.R. (@federuiz7) /J.P.

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