Sociedades vigiladas, modelos importados

La tendencia a aumentar la utilización de cámaras de seguridad no es una idea argentina, sino que proviene de otras partes del mundo. El caso de Inglaterra es emblemático, ya que es uno de los principales impulsores en cuanto al uso de estos dispositivos con el fin de disminuir el delito en su territorio.

Así como sucede en la ciudad de Buenos Aires y sus alrededores, cada vez es mayor la cantidad de cámaras que se implementan en las calles de la metrópolis inglesa. Un informe de la agencia del Gobierno británico, denominado “Red de Estudios sobre la Vigilancia”, reveló que existen unas 4.2 millones de cámaras, lo que equivale aproximadamente a una cada catorce personas.

Los dispositivos se pueden observar tanto en edificios públicos como privados, en los metros, en autobuses e incluso en parques. Las cámaras forman parte de una red más amplia de sistemas tecnológicos. David Murakami-Wood, coautor del estudio, explicó el fenómeno porque allí hay “más cámaras CCTV pero leyes menos rigurosas sobre la protección de datos y el derecho a la intimidad”.

El organismo inglès Privacy International (PI) coloca al Reino Unido como uno de los 5 peores países en cuanto a la protección de la privacidad de los ciudadanos en un gobierno democrático.

El primer país en la lista por incumplir estos derechos es China, que impulsó el proyecto “Chonging pacífico”, cuyo objetivo es garantizar la vigilancia contra la delincuencia y extremar la seguridad de los ciudadanos. La metrópolis tiene una población urbana aproximada de doce millones de habitantes y se calcula que habrá una cámara cada 24 vecinos. En el plan, que luego se extenderá al resto del territorio, se invirtieron 2400 millones de dólares, cifra que demuestra la importancia que el país asiático le otorga a la vigilancia de los comportamientos y hábitos de las personas. Aunque con respecto a la finalidad del proyecto, el presidente de la empresa inversora Hikvision, Hu Yangzhong, asegura que se busca “mayor ley y orden para luchar contra la delincuencia, no la de orden público para vigilar a los ciudadanos.”

Otra de las potencias mundiales que poseen cámaras de circuito cerrado en todas sus esquinas es Estados Unidos. Las ciudades de Nueva York, Los Ángeles y Washington cuentan con más de 10.000 cámaras de seguridad desplegadas en toda la urbe, y sólo en Manhattan hay por lo menos 4.000. Por su lado, Chicago tiene 10.000 dispositivos instalados.

No hay cifras oficiales sobre los resultados del uso de las cámaras de seguridad, sin embargo la explicación principal dada por los países involucrados sigue siendo la necesidad de protección ante el avance del terrorismo internacional.

C.V-L.O 06

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