Cultura clase B… ¿De bizarro?

Fiestas multitudinarias, ciclos de cine y horas de la televisión son dedicados a la cultura clase B. Una cultura definida a partir de lo estrafalario, lo insólito, y lo curioso; popularmente conocida con el término “bizarro”.

El interés en esta temática no es algo totalmente novedoso. Antiguamente circos ambulantes de fenómenos iban de pueblo en pueblo presentando  personajes considerados extraños y  anómalos.  Pero lo que sí es realmente novedoso es su actual denominación. La palabra “bizarro” tiene ciertas particularidades.

De acuerdo a la Real Academia Española tiene dos acepciones.  La primera corresponde a “valiente (esforzado)”. Este sentido por ejemplo es al que se refiere, en una de las estrofas de la conocida canción patria “Mi bandera”: “Aquí está la bandera que un día, en la batalla tremoló triunfal, y llena de orgullo y bizarría a San Lorenzo se dirigió inmortal”. Dudo mucho que alguien haya tenido en mente a los personajes que presenta Anabela Ascar mientras entonaba la canción en los actos escolares. De todas formas  el transgredir, también puede ser interpretado como un acto de valentía. El acto de atreverse  a ser fieles a los impulsos individuales a pesar de las miradas desacreditadoras

La segunda acepción que reconoce la R.A.E. es la de “Generoso, lucido, espléndido”.  Si ingresamos el vocablo “bizarría” en cualquiera de los traductores on line español- inglés  (prueba a la que invitamos realizar al lector curioso) puede comprobarse que es, a esta definición a la que se alude con el término “gallantry”, que se ofrece como resultado.

La concepción de “bizarro” como raro, atípico o anormal proviene de “bizarre”, que en francés como en ingles, significa extraño. La importación y adaptación de esta expresión probablemente esté vinculada con el cine. Estados Unidos es el principal promotor del cine clase b, llamado así en alusión a su menor calidad (o “cine z” cuando esta característica se agudiza). El  bajo presupuesto de estas películas fue lo que obligó a que algunas situaciones se resolvieran de manera graciosa y dio como resultado un atractivo inesperado.  Este tipo de film contiene un rasgo esencial  del “bizarre”, la baja calidad, pero que de alguna manera tiene un encanto que ronda lo artesanal.

La palabra bizarro asociada a la rareza se ha impuesto. Y que la Real Academia Española  no haya aceptado hasta el momento este sentido, le otorga al término  algo del aspecto marginal propio de los personajes catalogados bajo este rotulo. Pero más allá de analizar el nombre que recibe el fenómeno, podría ser interesante reflexionar sobre los interrogantes que aquí se abren. ¿Cuál es la razón del éxito de lo “bizarro” en los medios? ¿A qué se debe el interés de la sociedad en estos personajes?

Cecilia Angaramo – B.P. 5

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