Ley de talles: la misión aún no cumplida

Fuente: Revista Vogue Latinoamérica - Edición enero 2010

La Ley provincial 12665, conocida como Ley de Talles, fue reglamentada en diciembre de 2005 en la Provincia de Buenos Aires. Su objetivo es garantizar la existencia de un mínimo de seis talles (38-40-42-44-46-48) en los establecimientos de venta y/o fabricación de indumentaria. Según indica el texto de la ley, la normativa pretende ser un aporte para la lucha contra la bulimia y la anorexia, defender la inclusión social y proteger la salud, los derechos del consumidor y la libertad de elección, en condiciones de trato digno e igualitario.

En enero de 2010, la Legislatura Porteña sancionó también la Ley 3330, llamada Ley de Existencia de Talles, cuyo objetivo es garantizarle a los habitantes de la Ciudad Autónoma de Buenos “la existencia de un mínimo de ocho talles”, según explica el artículo n°1 de la norma. Dicha numeración, que varía entre el 36 y el 50, debería encontrarse en todos “los establecimientos comerciales cuya actividad principal, accesoria u ocasional sea la venta, fabricación o provisión de indumentaria”.

Pero, ¿cuál es la relación entre estos conceptos y las medidas de los maniquíes de los locales de ropa? Hay obligación de tener talles del 36 al 50 o del 38 al 48, pero no hay una norma que exija que en la vidriera esta amplitud se vea reflejada. Los maniquíes tienen una medida promedio de 90-60-80 y visten la vidriera para generar identificación y motivar la posibilidad de la compra. Sin embargo, son modelos que no se corresponden con los cuerpos reales.

“La ley de talles obliga a tener sí o sí talle 48, correspondiente a un cuerpo de aproximadamente 75 u 80  kg. Por lo tanto, no se puede decir que están protegidos los derechos de los consumidores, ni que se está hablando de inclusión social porque están excluidas miles de personas que sin ser obesas, pesan más todavía. Y no hablo sólo del exceso de grasa corporal, sino también de deportistas, que tienen exceso de masa corporal, y tampoco encuentran talle”, asegura Isabel Torres, especialista en nutrición y entrenadora física.

La avenida Cabildo, entre Monroe y José Hernández, es uno de los centros comerciales más destacados de la ciudad. Entre esas ocho cuadras hay más de 300 locales de ropa, de los cuales sólo el 10% aproximadamente cumple con la Ley de Talles. Porque, además de  tener que contar con los seis talles correspondientes, las prendas deben estar acompañadas por una etiqueta de cartón que refleje las medidas antropométricas que le corresponden. Si los locales no cuentan con dicho stock, deberán corroborar que lo tuvieron con una factura o remito, comprobante inexistente en la mayor parte de los casos.

 “No hay ropa para cuerpos reales y la falta de prendas para todos los talles es un problema grave y excluyente. La Ley de Talles no se cumple. Pese a que se reglamentó hace tiempo, el 75 por ciento de las marcas no la respeta” apunta Monique Thiteux-Altschul, directora ejecutiva de la ONG Mujeres en Igualdad (M.E.I.).

En los locales de Levis, Akiabara y Wanama, ubicados sobre la Avenida Cabildo, la respuesta que las vendedoras le dieron a ACV Ñus ante el pedido de talles para personas de más de 70 kilos fue clara: “No, esos son talles especiales.  Tenés que ir a comercios desconocidos; nosotros no los trabajamos”. En Complot, donde el talle más amplio que trabajan es el 44, la encargada aclaró que “70 kilos entran”. En Ona Saez, el talle de pantalón más grande es el 46, y le queda chico a una mujer de 59 kg. Y en Paula Cahen D Anvers, el 48  le queda justo a una chica de 60 kg.

La ley de talles busca establecer la inclusión social y el derecho de los consumidores mientras logra una unidad en la marcación de la ropa. Pero estos objetivos todavía no se han cumplido. La “inviabilidad desde el punto de vista económico” de la que hablan los diseñadores, sumado a la falta de regulación, hacen de la ley de talles una normativa casi inexistente.

Soledad González Alemán – S.H. 03

Producción fotográfica: Stella Hillcoat

Producción de video: Josefina Fenoglio

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