Call Centers: el negocio de la mentira

Los call center dedicados a la venta de productos de salud y estética, instalados en Argentina desde hace once años, articulan su negocio a través del engaño y la mentira para lucrar con la necesidad y la credulidad de la gente latinoamericana.

Este fenómeno comercial creció considerablemente por la incorporación en su mayoría de trabajadores extranjeros y en negro, que llaman desde el país a residentes hispanohablantes simulando ubicarse en Estados Unidos.

Desde un comienzo, el telemarketer se presenta con un nombre falso y se atribuye un cargo que no ocupa. “Llamo de un canal de televisión del cual soy gerente”, así nos contaba Edgardo -uno de los empleados extranjeros entrevistado- su forma de vender. Este trabajador, como muchos otros (alrededor del 85%), pertenece al grupo de empleados colombianos, venezolanos, peruanos, puertorriqueños y ecuatorianos que trabajan part-time en dichos call centers.

Este tipo de negocio se oculta en casas de familia o en departamentos alquilados de tamaño medio a pequeño, de dos o tres ambientes, en donde conviven por cada turno de seis horas treinta vendedores en una sola habitación compartida, separada por “boxes” o cabinas individuales de durlock con un teléfono fijo (Ver fotografías).

La característica de los productos que venden se encuentra en su origen natural y en la supuesta elaboración propia en EE.UU. El formato en el que se presentan estas mercaderías pueden ser pastillas, infusiones, líquidos, cremas y/o polvos. Se comercializan desde artículos para el sobrepeso, caída del cabello hasta blanqueadores o cremas para aumentar el busto. La denominación común en la venta de estos productos es la de “tratamientos” de salud o estética, y los vendedores mencionan que forman parte de ese “laboratorio” productor de tratamientos de medicina alternativa.

Con respecto a los empleados extranjeros, la empresa los requiere para conseguir un dialecto similar al del cliente. Es por eso que en su aviso clasificado convoca a “hombres y mujeres de diferentes nacionalidades (Argentina, México, Perú, Bolivia, etc.) (…) para venta de productos de estética y salud al mercado latino”. Asimismo, para el trabajador argentino es necesario que modifique palabras de uso cotidiano (ver Glosario), modismos, y tono de la voz para lograr una identificación/empatía con el cliente. Entonces, se crea una relación recíproca entre los empleados extranjeros y el call center porque la empresa necesita esa forma de hablar característica que tienen los de otros países latinos a cambio de un trabajo con un sueldo promedio (2000 pesos) pero ilegal, ya que no cuenta con un seguro, aportes jubilatorios y un acceso a la salud. Estos empleados aceptan estas condiciones laborales debido a su propia condición de ilegal por no contar con la documentación necesaria para permanecer en el país, en muchos casos.

“Para enganchar a las personas hay que mentirles, eso es lo que nos enseñan”, así nos resumía Mario, otro de los vendedores del call, el modo en el que se basa toda la venta. Con todas estas artimañas utilizadas en clientes dóciles logran que, finalmente, entreguen su tarjeta de crédito o un money order. Ellos pagan por un tratamiento para mejorar su salud entre 200 a 500 dólares y en realidad su precio real es de solamente veinte.

C. R. / N.B. 01

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