Dios y Racing, una única pasión


Se lo conoce habitualmente en el mundo futbolístico como “el cura de Racing”. Su fanatismo por dicho club lo ha llevado a pintar su parroquia de celeste y blanco y ni siquiera los santos se salvaron de ese cambio. Muy conocido entre los fanáticos de la “Academia”, fue convencido de ocupar un cargo en la actual dirección directiva. Dios y Racing ocupan un lugar importante en su vida, y sobre la existencia del diablo afirma que “no existe”.

Su nombre es Juan Gabriel Arias. Su Iglesia está ubicada en la calle San Antonio 555, en el porteño barrio de Barracas. Allí no sólo predica la palabra de Dios, sino que es el lugar elegido por varios hinchas de Racing para llevar a bautizar a sus hijos o para casarse. Lleva su fanatismo a flor de piel. Tiene un tatuaje que es un Sagrado Corazón de Jesús, pero que en vez del corazón tiene el escudo de Racing.

“Entre la religión y el fútbol no hay oposición. No se contraponen. El argentino por naturaleza es futbolero. Y yo por ser cura no voy a dejar de ser fanático de eso, no tiene nada de pecaminoso”, afirmó con seguridad en una charla exclusiva con ACV Ñus. Además, siempre que los horarios parroquiales se lo permitan, trata de ir a la cancha. “Hay campeonatos que tengo asistencia perfecta. Pero generalmente voy al 70 u 80 por ciento de los partidos”.

Es conocido y respetado por todos los hinchas. Eso generó un lazo fraternal que se explica en los asados que hacen en la iglesia todos los comienzos de cada mes en donde se juntan a hablar de su querido Racing con algunos fanáticos con él que ya lo tienen como un amigo más.

Esos mismos amigos son los que lo ayudaron a pintar el templo de celeste y blanco, aunque él sostiene que los colores representan a la Virgen María, patrona del lugar. Pero además no existe nada que sea de color de rojo y que haga alusión al color de su eterno rival: Independiente. La capa de San Expedito, roja por naturaleza, fue sustituida por un color granate. Hasta la alfombra de casamiento mutó a ese color. No hay nada rojo en ese lugar.

Actualmente ocupa el cargo de vocal titular en la comisión directiva del club, presidida por Rodolfo Molina. Si bien no es el primer cura que integra una dirigencia futbolística en la historia de este deporte, asegura que hoy en día no conoce otro caso como el de él, en donde algún otro parroquiano ocupe un cargo similar.

Además de la palabra de Dios, también predica en paralelo la pasión por Racing. “Hace un par de años fui a Mozambique a trabajar como cura, a predicar el evangelio, a hacerme cargo de algunas aldeas. Y al trabajar con jóvenes organizaba partidos de fútbol y les llevé camisetas de Racing. Los hice hincha de Racing.” También Juan Gabriel es capellán en un jardín de infantes y cuenta que cuando hacen una peregrinación con la Virgen de Luján, les dice a los chicos: “¿Saben por qué la Virgen lleva esos colores?…”. Ellos responden distintas cosas. Entonces agrega: “Les voy a contar un secreto: la Virgen es hincha de Racing”, tratando de sumar adeptos a su club.

Juan Gabriel Arias es un claro ejemplo de que el fútbol no tiene límites y puede atravesar cualquier tipo de estructura, por más conservadora que sea. En este caso, la de la religión. Si le preguntan por la existencia del diablo, sostiene que “no existe”. ¿Y futbolísticamente hablando? “Menos”.

L.O/A.U 06

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