Una voz monumental

Enso Herrera Massa es fanático de River desde que nació, pero hay otro motivo que lo mancomuna al club de Núñez: desde hace 33 años es la voz del estadio Monumental y con su locución acompaña al equipo en cada partido. ACV Ñus lo entrevistó para que cuente su pasión por el millonario.

¿Cómo nació tu pasión por River?

Es un sentimiento que viene de nacimiento, mi papá era poco futbolero, pero mi mamá sí era fanática. Yo nací en Tirol, un pueblo de la provincia del Chaco y desde chiquito llegué a Buenos Aires con ella. Cuando crecí ya lo adopté como una pasión propia que vivía cotidianamente con orgullo.

¿Ibas seguido a la cancha?

Siempre fui, con mis compañeros del colegio hasta nos escapábamos para ver a River. En esa época, todavía entraban 100 mil personas en el estadio. Era impresionante.

¿Cómo te definirías como hincha?

Soy bastante pasional, pero me controlo. Con el descenso estuve triste, como todos, fue un dolor en el alma. Pero no hay un cambio radical en el club y en cuanto a lo emocional, tampoco. Gran cantidad de amigos y de gente conocida, incluso también en las redes sociales, me apoyaron. Tengo la suerte de haber viajado y conocido pequeños lugares gracias a River y sus filiales en el interior y su aliento fue positivo para mí.

¿Hace cuántos años que te convertiste en la “voz del estadio”?

Empecé en 1978, alos 18 años. Aún no era locutor nacional, me recibí años después en el ISER e hice un posgrado en Medios de Comunicación. Siempre me gustó ser locutor y era un sueño anunciar a River, que por suerte se cumplió. Yo pienso que a mí “me pasó el tren y subí”, entré con el pie derecho. Además, me tocó hacer la locución en partidos de la selección nacional y es un placer, aunque tenga más protocolos por cumplir, que dependen de la AFA, la FIFA y los sponsors.

Entonces, iniciaste tu carrera como locutor en River durante la última dictadura, ¿cómo fue esa experiencia?

Fue un momento muy feo, en ocaciones trabajaba bajo presión y debía dar anuncios que estaban en contra de mis principios. Por ejemplo, por protocolo repetía la triste frase: “los argentinos somos derechos y humanos”. Los genocidas se sentaban en el palco de honor y yo anunciaba a los que estaban presentes con nombre y apellido, uno por uno. Y se producía un silbido importante, ya que mucha gente la única manera de expresarse que tenía era la cancha.

Actualmente, en tu rol de “voz del estadio” ¿desde dónde lo ves al partido?

Cuando se juega de local estoy en la cabina muy pendiente de que todo salga bien porque me siento también parte del espectáculo. Hay cosas que anunciar y otras que no, a veces ocurren hechos particulares e inesperados y debo estar atento a cualquier indicación. Afortunadamente, de visitante sí lo puedo ver a River y disfrutarlo tranquilo en la tribuna.

¿Tenés ídolos?

River me brindó la posibilidad de lograr una linda relación con varios jugadores importantes en su historia. Tuve el privilegio de anunciar los últimos goles del Beto Alonso. Yo impuse el clásico grito: “Alons, Alons…”, que los hinchas coreaban hacia él a fines de los ‘70 y principios de los ‘80.

¿Cuál es tu mejor recuerdo?

Ya viví tantos momentos que siempre digo que el mejor recuerdo es el que va a venir. Pero sin duda, fue único ver a River salir campeón tres veces en una semana, en el ’97, y anunciar esos campeonatos y a ese gran equipo del Enzo Francescoli.

Una anécdota que quieras contar…

Hace muchos años, cuando Passarella aún era el director técnico del club, yo vi que el arquero suplente estaba entrando en calor y anuncié un cambio por Comizzo antes de tiempo. Y como el cartel indicaba que tenía que salir de la cancha, él salió. Después, Daniel me dijo que yo me anticipé, que el cambio se iba a realizar pero muchos minutos después.

¿Tenés cábalas?

 Creo que la mayoría de los hinchas del fútbol son cabuleros. No te voy a contar las actuales, pero sí admito que pasé mucho calor en verano por usar un mismo buzo durante varios partidos, también me vestí con remeras que ya estaban demasiado viejas para usar con tal de que el equipo continuara ganando.

¿Un deseo para lo que viene?

Antes que nada, el ascenso de River obviamente es lo principal, pero eso lo pienso como un deber más que un deseo. Yo realmente lo que quisiera es la unión general de la gente que está en el club y que pensemos en la institución por sobre todas las diferencias. Cuando yo digo “River, el más grande, lejos”, es real. Porque aún perdiendo la categoría, el club está más vivo que antes y se mantienen en pie tanto el colegio y las actividades culturales y sociales como los deportes federados que tanta gente practica día a día.

C.V/A.U 06

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