Lo masculino y lo femenino en discusión

Giusepina Felicitti es profesora del Seminario sobre Género, en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora. En una charla telefónica con ACV ÑUS nos comentó por qué el tema de su asignatura es tan importante para la sociedad actual, y por qué la denominada “perspectiva de género” está tan en vilo.

-¿Qué es el género?

-Es la construcción simbólica de la diferencia social, según lo define (N.de E.: la antropóloga feminista mexicana) Marta Lamas. Tiene que ver con los roles del varón y la mujer dentro de la sociedad, que se les adjudican a las personas según el sexo al que pertenecen. Pero el género se diferencia del sexo: una persona puede ser biológicamente masculina o femenina y tener una identidad genérica que no se corresponde con ello. No hay que confundir ambas cosas en un ser humano, hay que reconocer que hay intersexos. Cuando hablamos de género no hablamos sólo de una cuestión femenina, porque el modelo patriarcal también rige para los hombres, que se ven obligados a cumplir con el mandato del modelo masculino ideal: blanco, intelectual, clase media, que tiene dos hijos, una mujer y una casa. ¿Cuántos pueden cumplir con esto? Y los que no lo cumplen son víctimas del mismo sistema patriarcal. Por eso cuando hablamos de “perspectiva de género”, hablamos de relaciones entre varones y mujeres, o mejor dicho, entre la figura de “lo femenino” y “lo masculino”.

-¿Cómo funciona el género?

-El género nunca funciona solo. Está atravesado por la economía, por lo étnico, por lo intelectual, por el acceso a la educación. Vivimos en un patriarcado, se toman medidas pensadas para los varones y hay un sector de la población que queda relegada. Todo lo que se mueve dentro de la sociedad tiene una perspectiva androcéntrica. Hay que determinar donde está el poder en esas relaciones. Las políticas públicas que no tienen en cuenta la perspectiva de género no llegan de igual manera a uno u otro sector, y generalmente las mujeres se ven perjudicadas en la división social de trabajo. El hombre está destinado a las actividades productivas y las mujeres a las reproductivas. Hoy en día no es tan así, porque ellas se han incorporado a la producción, aunque no por ello han abandonado lo reproductivo. Lo importante es valorar que ambos trabajos son igualmente importantes.

Lucas Kuperman 5 – N.L. 5

*En Córdoba y la Patagonia también se consigue

Las Universidades Nacionales de Córdoba y del Comahue han aprobado recientemente resoluciones tendientes a reconocer la identidad de género auto-percibida por sus estudiantes para los trámites administrativos internos, entre otras medidas favorables al respeto de la diversidad.

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