Soy lo que soy

Las Hermanas de la Perpetua Indulgencia en la marcha (ACVÑ)

“Con el matrimonio no se acabó la discriminación, la violencia ni el patriarcado”, rezaba un volante que repartía una chica. “Reconocimiento igualitario para nuestros hijos e hijas”, exigía un grupo de madres con sus bebes en carritos, mientras unos colaboradores hacían un cerco humano para que nadie las atropellara. “Apoyamos a las mujeres en el cumplimiento de la Ley de Talles”, anunciaba otro, repartido por dos rubias deportistas.

Por momentos el aire se volvía político, al menos así lo demostraban los carteles, volantes y pancartas. Incluso de modo indirecto, con lo burlesco e irónico de las Hermanas de la Perpetua Indulgencia, un grupo de cinco o seis monjas con caras solemnes, vestidas con sus “hábitos”, que recibían el bombardeo de flashes de los fotógrafos.

En cualquier caso, el rojo, naranja, amarillo, verde, azul y violeta estaba presente: la marcha número veinte del orgullo gay, con sus colores, colmaban ayer la Plaza de Mayo, primero, y el Congreso, después. Con micros y camiones que avanzaban con fiestas propias, cada uno con su música y sus identidades. “Visibilidad lésbica. Los mismos derechos con los mismos nombres”, arengaba un cartel en un camión. Otro cartel en un micro distinto decía: “Visibilidad afrodescendiente”. Una canción que retumbaba en los parlantes decía que había que “besarse más”. Dos mujeres acataban la orden del parlante y se besaban.

“Yo amo a Marcelo” decía una remera. Grupos de adultos europeos sonreían al paso. Disfraces de hadas, santos, superhéroes, confluían con temas sobre la femineidad, el aborto, el respeto a la identidad de género y a la libertad de decisión sobre el cuerpo propio.

El día, que había empezado en la plaza, terminó en el Congreso. Frente a la Casa Rosada fue el encuentro, la arenga y la autoprovocación. “Porque nuestro cuerpo es político” predicaba uno de los oradores del primer escenario, para la marcha que se vendría después. Por si fuera poco, también había agrupaciones políticas gay. Entre ellas resaltaban los “Putos peronistas”, “La Cámpora Diversia”, entre otras, con sus propios vehículos. Una travesti en bikini llevaba un cartel: “El 79% está en situación de prostitución”.

Ya cerca de la noche comenzó el traslado por Avenida de Mayo. Al fin en el Congreso -donde se trabaja por la ley del aborto, y en cuyos despachos hay diversos proyectos por la identidad de género– se abrió el escenario principal dispuesto para las bandas: Susy Shock, Miss Bolivia y, como en otras oportunidades, Leo García, que cerró con orgullo una fiesta de colores.

A.S/ M.B.P 03

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