El barrio de La Boca: mitos y verdades

¿Es La Boca uno de los barrios más peligrosos de la Ciudad de Buenos Aires? Se han tejido varias historias que lo presentan como un lugar riesgoso y de difícil acceso. Pero ese mote no tiene que ver exclusivamente con hechos de inseguridad. Al problema real, se suman una serie de relatos populares que alejan el rumor de la verdad científica.

“En la cuadra de mi casa tengo que pagar peaje” dice Agustín. “Muchas veces los taxis no me quieren llevar” dice Jorge. “El otro día con Yenni nos olvidamos de cerrar la puerta de calle y dormimos toda la noche con la puerta abierta. Yo le tengo más miedo al buen vecino, ése que de pronto se convierte en un monstruo… y esos están en todas partes”, dice Javier. Los comentarios de vecinos de la zona sólo demuestran una cosa: no son homogéneos. La Boca tiene mala imagen, y eso basta para que los vecinos caminen con miedo.

La zona donde está ubicado el barrio solía ser hostil, pantanosa, desolada e inundable. Con la epidemia de fiebre amarilla, las clases pudientes emigraron y no se llevaron buenos recuerdos. En las grandes casonas se instalaron conventillos e inquilinatos que la caracterizan. De allí  surge el origen trabajador, portuario y humilde de sus habitantes. Su ubicación periférica, su historia y al escaso mantenimiento urbano, han aportado a esta creencia popular.

«La Boca, un barrio jaqueado por el delito», titula La Nación el 19 de enero de 2001. Casanovas, el entonces comisario de la Seccional, negó haber hecho esas declaraciones. Dijo que no entendió la pregunta del periodista cuando se le formuló. Sin embargo, el título del periódico bastó para alimentar la creencia, y el tema se hizo noticia durante una semana.

En junio de este año, según informaron los empleados de la comisaría 24, hubo una inquietud colectiva referida a una Trafic blanca. Supuestamente circulaba por las calles del barrio a la pesca de niños. En la comisaría no tienen datos precisos. Patrullaron el lugar en busca de pistas y no encontraron nada. El rumor atravesó Barracas, Dock Sud y La Boca.

En la reunión de la Asociación de Vecinos de La Boca, del 26 de octubre de 2010, los participantes enfocaron la cuestión de la inseguridad a partir de la reurbanización de la Avenida Pedro de Mendoza. Un vecino comentó que se observaban  policías en lugares donde había dinero y turistas, pero no en las zonas más peligrosas. Otro insistió en la necesidad de denunciar para que haya datos concretos con los cuales manejarse. La reunión dejó como saldo una pregunta: ¿Qué tan peligroso es vivir en La Boca?

Según los números que maneja la comisaría 24ª, en todo el barrio hay 15 casas tomadas y 80 conventillos en situación irregular. “Durante diciembre tuvimos unas cinco denuncias por arrebatos a turistas, un número bajo comparado con otras jurisdicciones. El tema es que hay amplios sectores del barrio muy deteriorados desde el punto de vista urbano y eso genera una sensación de inseguridad grande”, dijo uno de los policías.

El Ministerio de Seguridad lanzó recientemente una política que comprende el desembarco de 2500 efectivos de Gendarmería y Prefectura y la reasignación de tareas al personal de las Comisarías del Sur. “Uno de los actores principales en todo esto, son los propios vecinos”, dijo la ministra Nilda Garré. La Asociación de Vecinos de La Boca tiene una presencia fuerte y es de esperar que, aunque esté surgiendo un boom inmobiliario, no permitan que el barrio se convierta en un segundo Puerto Madero.

Paz Busquet / F.G.  01

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